Hace meses, cuando se determinó cuál sería la tripulación del transbordador espacial, Pamela Melroy y Peggy Whitson tenían una pequeña plática. De pronto, apareció en la pantalla de sus computadoras la lista de personas que viajarían para ensamblar la siguiente pieza de la Estación Espacial Internacional. En el renglón de los comandantes de misión estaban los nombres de ambas: Peggy dirigiendo la que viajaría el 10 de octubre y Pamela, como comandante de la que se le reuniría el 25. Un poco incrédulas, se miraron y comenzaron a reir. "Lo mejor de esto es que nadie lo planeó, simplemente sucedió así porque éramos las apropiadas para hacerlo", dijo Pamela Melroy.









Un grupo de astrónomos experimentó lo que nunca antes habían visto, un poderoso chorro de ondas de radio que podría abrir nuevos caminos en la búsqueda de estrellas o agujeros negros agonizantes.
Un objeto que podría ser la estrella de neutrones más próxima a la Tierra, y al cual los científicos han bautizado "Calvera", fue localizado en la constelación Ursa Minor,.
La NASA ha aplicado el principio de lo mejor de cada casa, junto con el muy realista aprovechar lo que se pueda, para configurar su nuevo sistema de transporte espacial, las naves y cohetes que sustituirán a los actuales transbordadores. La idea de las cápsulas que llevaron a los astronautas a la Luna en el programa Apolo y que tanta eficacia han demostrado siempre en el sistema espacial ruso; motores del colosal cohete Saturno; propulsores de los transbordadores e incluso su depósito principal de combustible,
Sin propulsión nuclear, el programa espacial Constellation, la nueva apuesta de la NASA para la exploración tripulada del espacio, estará cojo. 
